Rosa Otero: La farmacéutica que hizo de A Coruña su hogar y epicentro social

Desde Santiago, esta mujer se convirtió en una figura clave en el Castrillón, destacando por su empatía y labor social.

Imagen genérica de un mostrador de farmacia con medicamentos y un peinado característico de fondo.
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Imagen genérica de un mostrador de farmacia con medicamentos y un peinado característico de fondo.

Rosa Otero, farmacéutica y figura emblemática de A Coruña, se ha convertido en un referente en el barrio de O Castrillón gracias a su dedicación a la ayuda social y la lucha contra la drogadicción.

Nacida en Santiago en 1940, Rosa Otero llegó a A Coruña para sustituir a su hermana maestra y acabó estableciendo allí su vida y su profesión. Su característica imagen, con un peinado recogido que le valió el apodo de ‘Doña Rosa la del Moño’, es reconocida por muchos vecinos.
Su infancia marcó su vocación de servicio. Un gesto de generosidad de su padre, que compartió su aguinaldo con una familia necesitada, dejó en ella una profunda huella. Tras casarse con un hombre de A Coruña, Otero completó sus estudios de Farmacia y abrió su propio establecimiento en el barrio de O Castrillón, una zona que entonces eran asentamientos chabolistas y huertas.
A pesar de las reticencias iniciales de sus compañeros, que consideraban su elección un "disparate", Rosa Otero permaneció en el barrio, donde su farmacia se convirtió en un punto de encuentro y ayuda. Allí no solo dispensaba medicamentos, sino que también impartía clases a quienes no sabían escribir y apoyaba a la comunidad.
Su implicación social se extendió a la fundación de la Asociación contra la Droga Antonio Noche y Ayuda y Atención al Preso. Otero recuerda casos de jóvenes que se rehabilitaron y hoy tienen familias organizadas, aunque reconoce que la droga sigue presente en la sociedad a "todos los niveles".
Su labor fue reconocida y apoyada por autoridades locales, como el entonces alcalde Paco Vázquez, quien la consultaba para solucionar problemas en los asentamientos chabolistas. Otero también relata episodios de valentía, como enfrentarse a personas con problemas de adicción que acudían a la farmacia.
A pesar de jubilarse de la farmacia, Rosa Otero continúa activa como presidenta de la Asociación de Amas de Casa desde 2006. Defiende el reconocimiento del trabajo de las amas de casa y la posibilidad de cotizar para su jubilación, extendiendo también esta demanda a los "amos de casa".
A lo largo de los años, Otero ha sido testigo de los profundos cambios en la ciudad, especialmente en los barrios, donde la gente antes "no sabía leer ni escribir". Su dedicación y empatía han dejado una marca indeleble en A Coruña, convirtiéndola en un ejemplo de compromiso social.