Peruleiro: La resistencia de un barrio obrero que abraza Riazor

El histórico núcleo rural coruñés defiende su identidad frente a la especulación y la llegada de nueva vecindad.

Calle estrecha y tranquila en el barrio de Peruleiro, A Coruña, con casas antiguas y edificios modernos.
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Calle estrecha y tranquila en el barrio de Peruleiro, A Coruña, con casas antiguas y edificios modernos.

El barrio de Peruleiro, un antiguo núcleo rural en A Coruña, resiste entre la memoria de sus negocios históricos y la llegada de nueva vecindad, mientras lucha contra el encarecimiento de la vivienda.

El barrio de Peruleiro, situado entre Riazor, la ronda de Outeiro y la avenida de Manuel Murguía, es un espacio que atesora la memoria de una zona que fue casi la periferia de A Coruña. Aunque los cambios urbanísticos lo han integrado en el tejido urbano moderno, Peruleiro conserva una identidad propia en sus calles estrechas y en sus viviendas, muchas de ellas unifamiliares que aún se mantienen en pie entre edificaciones más recientes.
Vecinos como Juan José, residente desde hace 36 años, recuerdan la transformación del barrio. "Antes esto era mucho más periférico", afirma, destacando la mejora de la seguridad y la calidad de vida con la construcción de nuevas áreas residenciales. La imagen degradada del pasado dio paso a una zona residencial cotizada, donde la población menos recomendable tuvo que marcharse.
El perfil de la población también ha cambiado. Tradicionalmente un barrio obrero y envejecido, Peruleiro ahora atrae gente joven, aunque el alto precio de la vivienda dificulta que los jóvenes puedan establecerse allí, forzándolos a buscar fuera de la ciudad. Irune Álvarez, una nueva residente, destaca la buena ubicación y la tranquilidad, si bien reconoce las dificultades para encontrar un piso accesible.
Iván Guijarro, responsable de la histórica Librería Peruleiro, heredada de su padre, recuerda los tiempos en que el barrio era "muy de familias trabajadoras y de gente que venía de la aldea". Aunque percibe una mayor presencia juvenil, lamenta la pérdida de la vida comunitaria y la desaparición del pequeño comercio, que obliga a los vecinos a desplazarse a grandes centros comerciales.
La pérdida de vida comunitaria y el cierre de tiendas son preocupaciones comunes. Juan Breijo, vecino desde 2005, define Peruleiro como "un barrio humilde, trabajador y tranquilo", destacando la seguridad nocturna, un aspecto que casi todos los residentes valoran positivamente, recordando épocas pasadas con más problemas de delincuencia.
La buena conexión con el transporte público es otro de los puntos fuertes del barrio, permitiendo a muchos vecinos prescindir del coche. Su localización estratégica, cerca del centro pero con calma residencial, hace que la vivienda sea cada vez más demandada. No obstante, algunos vecinos creen que el mantenimiento urbano podría mejorar, con el centro de la ciudad como prioridad para el Concello.
Ana María Enero, presidenta de la asociación vecinal, describe Peruleiro como "tranquilo, trabajador" y muy apegado a su historia, aunque marcado por el envejecimiento y la pérdida de comercios. La asociación defiende la conservación de los espacios verdes ante la posibilidad de construir nuevas viviendas, buscando preservar la esencia de un barrio "de toda la vida".