La intervención, que se desarrollará a lo largo de la próxima semana, consistirá en el levantamiento de una barrera natural de arena de más de dos metros de altura. Esta estructura se situará en la zona intermedia del arenal, manteniendo una separación de seguridad con respecto al Paseo Marítimo.
La alcaldesa, Inés Rey, subrayó la importancia de esta medida para la "conservación de las infraestructuras municipales y la prevención de los daños que pueden ocasionar los fenómenos meteorológicos adversos". Esta actuación forma parte de las labores habituales de mantenimiento y protección del litoral que lleva a cabo el Ayuntamiento.
Los trabajos serán ejecutados con maquinaria especializada que desplazará y acumulará la arena desde la línea de orilla hacia la zona próxima al muro del paseo. Posteriormente, los operarios modelarán y compactarán el sedimento para configurar una estructura en forma de talud estable, capaz de absorber parte de la energía de las olas.
Los servicios técnicos municipales realizarán un seguimiento continuado del estado de la duna para evaluar su evolución y determinar si son necesarios refuerzos en función de las condiciones meteorológicas y marítimas.
Esta técnica de ingeniería blanda, utilizada desde 1995 tras un temporal que dañó el antiguo Paseo Marítimo, se consolida como una medida de protección frente a los temporales atlánticos. Permite aprovechar la arena de la playa para crear una defensa temporal, siendo una intervención reversible que compatibiliza la protección invernal con el uso público estival.
La duna permanecerá instalada hasta mediados de mayo de 2027, cuando el Ayuntamiento procederá a su retirada para recuperar la configuración habitual del arenal y prepararlo para el inicio de la temporada de baño, prevista para el 15 de junio. Esta intervención se enmarca en los trabajos de conservación y mantenimiento de los espacios públicos y de la fachada marítima.




