El médico y activista costarricense, miembro de la ICAN, subrayó la importancia de concienciar sobre las consecuencias humanitarias de las armas nucleares y la necesidad de avanzar hacia su eliminación. Durante su visita a Galicia, invitado por el Rotary Club en Santiago, destacó que, a pesar de los avances en el tratado de prohibición nuclear, el mundo se enfrenta a un momento crítico.
Estamos más cerca que nunca de una guerra nuclear a gran escala. Es el riesgo más alto de la historia, según varios expertos.
El activista también hizo hincapié en la considerable influencia de la industria armamentística en las decisiones políticas globales. Señaló que muchas guerras de desgaste sirven para justificar la existencia de esta industria, y que la inversión nuclear anual supera los 100.000 millones de dólares, con la mayor parte procedente de Estados Unidos.
La industria armamentística influye decisivamente en la política global.
Además, el experto defendió una redefinición del concepto de paz, no solo como la ausencia de guerra, sino como la resolución no violenta de los conflictos y la construcción de relaciones de cooperación. Instó a la deslegitimación de las armas nucleares como parte de la doctrina de seguridad y a abandonar la disuasión nuclear como estrategia legítima.
Finalmente, el activista hizo un llamamiento a la acción, afirmando que el desarme nuclear no es una utopía, sino una necesidad urgente y posible. Subrayó que la historia terminará con el fin de las armas nucleares o con el nuestro, y que todos tenemos un papel que desempeñar para lograr lo primero.




