La convocatoria realizada el viernes dio fruto y transformó el aparcamiento anexo a las instalaciones del conjunto blanquiazul en un mar de bufandas, banderas y también bengalas. Los seguidores formaron un pasillo para guiar el autobús, que se desplazó custodiado por un dispositivo de seguridad.
A pesar de la distancia de casi 400 kilómetros y de las casi 28 horas que faltaban para el partido en el estadio José Zorrilla, la emoción era palpable. Agradeciendo el esfuerzo de los jugadores, acudieron personas de todas las edades, incluyendo niños e incluso mascotas, dispuestos a dar su apoyo incondicional.




