La artista coruñesa Greta Chicheri llega a Cannes con su obra

Los cuadros de volcanes de la artista forman parte de la película 'El ser querido', que compite por la Palma de Oro.

Imagen de un cuadro de un volcán en una sala de hotel.
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Imagen de un cuadro de un volcán en una sala de hotel.

La artista plástica de A Coruña, Greta Chicheri, ve cómo su obra, centrada en paisajes volcánicos, forma parte de la película El ser querido, que se encuentra en la sección oficial del Festival de Cannes.

Los cuadros de Greta Chicheri, una creadora originaria de A Coruña, se encuentran ahora en las paredes de un hotel de Cannes, escenario de la nueva película de Rodrigo Sorogoyen, El ser querido. El filme, protagonizado por Javier Bardem, compite por el prestigioso galardón de la Palma de Oro. Las obras seleccionadas, que representan paisajes volcánicos inspirados en la vida de la artista en Fuerteventura, son visibles durante la proyección, según confirmó la propia Chicheri, quien aún no ha visto la película pero está emocionada por el impacto que está teniendo su arte.
La oportunidad de que su obra llegase al festival de cine surgió gracias a otra coruñesa, Antía León, miembro del departamento de arte de la producción. La necesidad de encontrar imágenes que dialogasen con el concepto del volcán en la película llevó a la elección de los cuadros de Chicheri. Aunque las piezas fueron alquiladas para el rodaje, la artista confiesa que las habría cedido gratis por la ilusión que le supone ver su arte en una producción de tal calibre. A pesar de no tener trato directo con el director Sorogoyen, Chicheri expresa su agradecimiento y felicidad: "Estoy feliz y no me lo creo".
Antes de su aventura en Cannes y de su conexión con Fuerteventura, Greta Chicheri vivió en A Coruña hasta los 18 años, donde comenzó su pasión por la pintura. Una profesora de plástica en el colegio Jesuitas, descrito como un centro "muy convencional y muy conservador", fue quien le abrió los ojos a la posibilidad de dedicarse profesionalmente al arte. La docente, con una imagen rompedora, sugirió a la joven Chicheri que se dedicaría a la pintura, una idea que la artista comenzó a considerar seriamente.
En su familia, la creatividad ya tenía raíces. Su bisabuela era pintora y la familia materna tenía una fuerte inclinación por las artes, lo que creó un ambiente propicio para el desarrollo artístico de Chicheri. Se trasladó a Madrid para estudiar Bellas Artes, optando finalmente por una universidad privada con enfoque en nuevas tecnologías y arte conceptual, tras no superar el examen de ingreso en la pública. Aunque inicialmente sintió frustración por no poder dedicarse plenamente a la pintura tradicional, con el tiempo reconoce que esa formación "poco académica" le permitió encontrar su propio estilo.
Tras finalizar los estudios, Chicheri pasó por diversos trabajos, incluyendo el de camarera y la superación de unas oposiciones, antes de tomar la decisión de dedicarse por completo a la pintura. Su primera exposición importante tuvo lugar en la Galería Utopía Parkway de Madrid, marcando el inicio de una carrera construida sobre "una parte de suerte, una parte de talento y otra parte de perseverancia".
En 2005, Chicheri se instaló en Fuerteventura, una decisión que surgió tras suspender un examen de inglés para estudiar arte en Nueva York. Lo que comenzó como una estancia estival con su hermana se convirtió en una residencia permanente tras enamorarse del mar y del "estilo de vida salvaje" de la isla. El paisaje y la experiencia vital en Fuerteventura marcan su obra, que ella describe como "una pintura silenciosa, tranquila, estática y poética", y que en los últimos tiempos incorpora figuras humanas y narrativas.
La artista también reflexiona sobre su conexión con A Coruña y Fuerteventura, señalando que la isla acogió a una importante comunidad de coruñeses. A pesar de episodios de tensión social en el pasado, Chicheri cita un poema canario para expresar su sentimiento de pertenencia: "Yo soy de donde estoy feliz, y es donde están mis hijos y mis plantitas plantadas".