La localidad celebró una de sus citas más emblemáticas, la Festa das Flores de Arteixo, un evento que congrega cada año a vecinos y visitantes alrededor del arte efímero de las alfombras florales y los tradicionales ‘maios’, además de música y actividades culturales. Esta fiesta reafirma la vitalidad de una tradición con más de un siglo de historia, cuyos orígenes se sitúan hace más de cien años, impulsada inicialmente por las Hijas de María y ligada a las celebraciones religiosas de mayo.
A lo largo del tiempo, la celebración amplió su dimensión social sin perder su esencia religiosa. El Balneario de Arteixo fue uno de los escenarios clave, donde se elegía a Miss Flor, una costumbre que se mantuvo hasta la década de los noventa. La fiesta evolucionó a la par que el municipio, un importante centro industrial, incorporando nuevos elementos de ocio sin renunciar a sus raíces, que siguen presentes en las comuniones y en el recorrido sobre las alfombras de colores portando la imagen de la Virgen María.
Desde que la institución municipal decidió potenciar la celebración, las alfombras se han convertido en uno de los principales atractivos. La Asociación Cultural Mariana se encarga de la elaboración de estos tapices, invirtiendo tiempo y dedicación en los diseños y en su disposición alrededor de la iglesia de Santiago. La recogida de materiales y la confección artesanal transforman el entorno en un escaparate de color y creatividad, inspirado en la naturaleza gallega.
La edición de este año demostró la fuerte unión entre la ciudadanía y la celebración. La agenda de actividades comenzó el lunes 25 de mayo con música en el auditorio Manuel Murguía, seguida de exhibiciones, verbenas y el XI Concurso de Maios do Concello de Arteixo. La convocatoria sigue evolucionando, convirtiéndose en una manifestación cultural que combina historia, cultura e implicación vecinal, símbolo de memoria colectiva y esfuerzo compartido.




