El sentimiento por el equipo blanquiazul contagia las calles de la ciudad, donde se percibe una notable expectación ante el encuentro que podría marcar el futuro del club. Los aficionados expresan su ilusión y también alguna dosis de superstición ante la proximidad del partido.
La hostelería local también se prepara para un domingo que se prevé multitudinario, con la esperanza de que el resultado deportivo impulse la actividad en la ciudad. Establecimientos hosteleros ya se engalanan y prevén un gran movimiento de seguidores que desean seguir el partido en comunidad.
“"Somos bastante gafes, pero bueno, malo será."
A pesar de la tensión propia de un momento tan decisivo, el ambiente general es de apoyo incondicional al equipo, con el deseo compartido de celebrar un resultado positivo que acerque al Deportivo a su objetivo.




