A Coruña: El misterio del boleto millonario de la Primitiva

La Audiencia Provincial de A Coruña considera más probable que el dueño de un boleto premiado en 2012 fuera un hombre ya fallecido, pero sin prueba plena.

Primer plano de un boleto de lotería con un gran premio, fondo desenfocado de una plaza española con arquitectura de granito, cálida luz de tarde.
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Primer plano de un boleto de lotería con un gran premio, fondo desenfocado de una plaza española con arquitectura de granito, cálida luz de tarde.

La Audiencia Provincial de A Coruña considera que el dueño de un boleto de la Primitiva premiado con 4,7 millones de euros en 2012 fue engañado por el dueño de una administración de loterías, un hombre ya fallecido.

La Audiencia Provincial de A Coruña ha dictaminado que el propietario de un boleto de la Primitiva, premiado con 4,7 millones de euros en 2012, fue presuntamente engañado por el dueño de una administración de loterías. La sentencia considera más probable que el legítimo dueño del boleto fuera un hombre ya fallecido, aunque no existe una prueba plena que lo acredite.
Existía otro reclamante, también fallecido, cuya viuda e hijos se presentaron como acusación. Sostenían que el boleto había sido sellado por su fallecido pariente en una administración de loterías. Sin embargo, la versión fue rechazada por los magistrados, quienes señalaron inconsistencias en los datos aportados.
La responsable de la administración de loterías y su marido declararon que el fallecido era un "jugador habitual", pero no pudieron identificar quién selló la apuesta. Las huellas dactilares del hombre no aparecieron en el boleto, ni tampoco las del que la Audiencia considera el propietario legítimo.
La reclamación del segundo hombre fue rechazada por fallos en los datos informáticos e indubitados. La Audiencia Provincial señala que no consta que el boleto pasara por el punto de venta que defendía esta acusación y que los datos de la reclamación no coincidían con la realidad. Los datos que sí coincidían, como que la apuesta era semanal, fueron aportados por los hermanos del lotero condenado.
La sentencia también argumenta que, si el boleto hubiera sido sustraído u olvidado en otra administración, no tendría sentido que llegase a manos del lotero de San Agustín. En ese caso, serían los administradores de esa otra oficina los que intentarían cobrar el premio.
A pesar de la falta de "prueba plena", existen "indicios" que apuntan al hombre fallecido como propietario. La Policía, tras comprobar los números de apuesta, atribuyó la propiedad a esta persona, señalando que sus apuestas no coincidían con las del otro reclamante. Dado que el presunto propietario ya ha fallecido, los derechos de cobro pasarían a sus herederos, aunque la sentencia aún debe establecer quiénes son.