A Coruña en 1956: Un mapa aéreo revela una ciudad irreconocible

Un visor comparativo muestra la profunda transformación urbana de la ciudad, de prados a arterias de tráfico, en 70 años.

Imagen aérea histórica de A Coruña mostrando su evolución urbana.
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Imagen aérea histórica de A Coruña mostrando su evolución urbana.

Unas imágenes aéreas capturadas por el Ejército norteamericano en 1956 desvelan una A Coruña radicalmente diferente a la actual, sin muchos de sus puntos más emblemáticos.

La Coruña de hace siete décadas, inmortalizada desde el aire por el Ejército norteamericano en 1956, se presenta como una urbe casi irreconocible. Lo que hoy es la transitada Alfonso Molina, por donde circulan más de 100.000 coches al día, era entonces una extensión de prados y huertos, con alguna carretera sinuosa. Esta transformación queda patente en el visor comparativo del Plan Nacional de Ortofotografía Aérea (PNOA), que permite contrastar la ciudad de 2022 con la de 1956.
Muchos coruñeses se sorprenderán al descubrir que sus viviendas o calles actuales no existían en la época de sus padres y abuelos. Es el caso de los habitantes de Los Rosales, que en aquel entonces era una zona agrícola cuya edificación no comenzaría hasta los años 90. Puntos clave como la fuente de Cuatro Caminos tampoco estaban construidos. Sin embargo, algunos elementos ya formaban parte del paisaje urbano, como el Estadio de Riazor, con apenas una década de vida en 1956, y la Fábrica de Tabacos en la Palloza, que ya estaba en pleno funcionamiento.
El barrio de Cuatro Caminos experimentó una de las mayores metamorfosis. Su icónica fuente era un simple nudo de caminos que conectaba con las carreteras hacia Santiago y Madrid, y no adquiriría su apariencia actual hasta los años 60. Tampoco existían el Corte Inglés ni el centro comercial actual, y la Cervecería de Estrella Galicia era la principal fábrica de la marca. En aquella época, Cuatro Caminos se consideraba más bien una zona periférica, próxima a las áreas agrícolas de la ciudad.
La zona de Riazor también era muy diferente. En 1956, no existía el paseo marítimo; había una calzada junto a la playa que se convertía en acantilado y parcelas verdes hacia la Torre de Hércules, un área que muchos describían como "monte". Donde hoy se alzan los edificios de Adormideras, se encontraban fincas agrícolas, con la Antigua Prisión Provincial como única construcción destacada. Cerca del Estadio de Riazor, existía una antigua plaza de toros que ya no existe.
Barrios más recientes como la Tercera Ronda o Xuxán eran entonces terrenos de cultivo con pequeños núcleos rurales dispersos, que sufrieron una transformación radical en solo 70 años. Lo mismo ocurrió en Nuevo Morás, donde la naturaleza campaba a sus anchas. El lugar que hoy acoge la nueva fábrica de Estrella Galicia y un gran parque de bomberos, era hace menos de un siglo un entorno de caminos de carros, sin las grandes autovías y autopistas actuales. Esta estampa se replica en muchos otros municipios de la comarca coruñesa, irreconocibles respecto a 1956, como Cecebre sin su embalse o Sada sin su dársena.